“Comer de todo, no pasarse de nada y comer productos de temporada”

El aceite de oliva virgen extra no puede faltar en una alimentación saludable. Tiene una composición muy interesante desde el punto de vista nutricional y puede ayudar a prevenir algunas dolencias crónicas.

Es un alimento con alto contenido en sustancias antioxidantes y vitaminas, especialmente vitamina E (tocoferol). También es rico en otros compuestos naturales como los carotenos y polifenoles, cuya concentración puede variar en función de la madurez de la aceituna y la tecnología de obtención del aceite, además el aceite de oliva es rico en ácido oleico, se trata de un tipo de grasa monoinsaturada cardiosaludable, ya que aumenta el colesterol bueno (HDL), sin aumentar el colesterol total en sangre.

El aceite de oliva virgen extra, consumido junto a una dieta equilibrada tipo Mediterránea es beneficioso para la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Numerosos estudios demuestran el poder antiinflamatorio de los polifenoles que ayudan a proteger de la arteriosclerosis.

Su elaboración es completamente natural y no se utilizan tratamientos químicos, lo que asegura que conserva integro su contenido.

Sus cualidades terapéuticas no acaban aquí. Algunos estudios han sugerido que dietas ricas en aceite de oliva podrían proteger de algunos tipos de cáncer, como el de mama. Además podrían ayudar a controlar la obesidad y la diabetes tipo 2, como parte de una alimentación saludable.

El antiguo Egipto fue el primero en utilizar el aceite de oliva como producto cosmético. El aceite de oliva tiene gran poder de regenerar el tejido cutáneo y regula el sistema de hidratación natural de la piel. Además suaviza la piel por su acción tonificante y reafirmante.

“EL ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA, ES ESPECIAL”.
Los datos presentados por el estudio PREDIMED han constatado que las personas que siguen una dieta mediterránea con aceite de oliva virgen extra, pierden peso frente a aquellas que toman otras dietas bajas en grasa. Además informan que es recomendable la ingesta diaria de unos 40 ml (37 g) de aceite de oliva al día para conseguir todos los efectos beneficiosos de este alimento, a pesar de que los aceites de oliva, como el resto de aceites, generan un aporte de 9 calorías por gramo ingerido. La Agencia Europea de la Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda un consumo diario mínimo de 20 g al día para beneficiarse de los efectos saludables de los polifenoles que contiene este tesoro líquido.

Durante años, los participantes en este estudio tomaron una dieta mediterránea controlada suplementada con aceites de oliva virgen extra (unos 37 g). Y se ha podido comprobar que esas personas “tienen menos riesgo de padecer diabetes; su presión arterial es más baja, presentan menos cuadros de depresión y sobre todo, tienen menos riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular”.

Y es que como todos sabemos el aceite de oliva virgen extra, es especial, hasta la propia Unión Europea ha reconocido que el consumo del ácido oleico, la vitamina E y los polifenoles que contienen los aceites de oliva tienen efectos beneficiosos para la salud.

Por su composición lipídica, el aceite de oliva virgen extra, es lo más parecido a la leche materna. Por eso los pediatras recomiendan en la dieta del bebe, incorporar el aceite de oliva virgen extra después de la lactancia materna para evitar la carencia de los ácidos grasos que tienen una acción beneficiosa sobre el crecimiento y desarrollo del bebé

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